La periodoncia es la rama de la odontología que se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan a los tejidos de soporte del diente, como las encías, el hueso y el ligamento periodontal.

Cuando se descuida la higiene bucal, de hecho, las bacterias que pueblan la cavidad bucal forman la llamada placa dental. En estos casos, los gérmenes encuentran un ambiente donde pueden multiplicarse sin problemas. Las toxinas que producen primero conducen a la gingivitis, manifestada por las encías que sangran al cepillarse los dientes. Si la gingivitis dura más tiempo, la inflamación puede propagarse de las encías al aparato periodontal causando periodontitis.

La periodontitis (más comúnmente llamada piorrea) es una infección de los tejidos periodontales que provoca la formación de bolsas periodontales, movilidad dental, sangrado de las encías, abscesos y supuraciones, hasta la pérdida de uno o más dientes. Como es sabido, esta condición hace necesario utilizar la implantología dental para restaurar la función masticatoria completa.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Existen diferentes factores que incrementan el riesgo de desarrollar periodontitis. A continuación, se muestran los que se consideran más recurrentes.

  • Higiene bucal inadecuada:La mala o nula higiene bucal tiene muchas consecuencias negativas para salud, una de ellas es la periodontitis.
  • Fumar: Los fumadores asiduos (10 y más cigarrillos al día) tienen un mayor riesgo de contraer periodontitis que los no fumadores. La periodontitis en fumadores a menudo progresa más rápidamente y tiene un curso más agresivo y refractario al tratamiento.
  • Predisposición genética: Algunas personas sufren de enfermedad periodontal a pesar de tener una higiene bucal impecable, mientras que otras pueden presumir de tener estructuras periodontales sanas a pesar de los altos niveles de sarro y placa. Hoy sabemos que alrededor del 30% de la población tiene un genotipo que la predispone a la periodontitis.
  • Estrés: Los estudios científicos muestran una relación entre el estrés y la enfermedad periodontal. Esto probablemente es debido a que el estrés debilita las defensas inmunitarias.
  • Enfermedades sistémicas: Entre todas las diabetes descompensadas con altos niveles de azúcar en sangre, pero también ciertas formas de poliartritis reumatoide, así como inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (p.ej. SIDA).

¿Cómo se diagnostica la periodontitis?

Las principales ayudas diagnósticas son las radiografías y el palpado de las bolsas periodontales.

Las radiografías endorales son exámenes diagnósticos que permiten visualizar un máximo de tres o cuatro dientes y se utilizan para evaluar específicamente la anatomía del diente individual. En el examen periodontal, se utiliza para medir la cantidad de hueso perdido y la forma de las bolsas periodontales.

La exploración periodontal implica el uso de una sonda milimétrica que se mueve suavemente a lo largo del borde gingival. Esta sonda permite medir la profundidad de las bolsas gingivales de cada diente. En las encías sanas, la profundidad medida es de 1-2 mm. Los valores superiores a 4 mm de profundidad suelen indicar periodontitis avanzada.

Otro factor muy importante que destaca una fase de periodontitis es el sangrado cuando se realiza el sondaje. Si nos enfrentamos a un alto nivel de sondaje y la encía sangra después de la prueba, ciertamente nos enfrentamos a una periodontitis incontrolada con la presencia de sarro y placa debajo de la encía.

Raspado/Lijado radicular

Se trata de procedimientos de limpieza profunda que tienen como objetivo eliminar o al menos reducir las bolsas periodontales. Este es uno de los métodos iniciales para tratar la enfermedad periodontal.

La limpieza o descamación subgingival es la eliminación de la placa y el sarro del área por debajo del margen de la línea de las encías. Usando un instrumento de ultrasonido llamado ablador (y más raramente un instrumento manual llamado escarificador), la placa y el sarro son cuidadosamente removidos de la superficie del diente dentro de la bolsa periodontal.

El cepillado radicular consiste en limpiar y alisar las superficies a nivel de las raíces dentales, eliminando la capa dañada de las toxinas bacterianas de la placa, utilizando herramientas manuales llamadas curetas.

Este procedimiento ayuda a restaurar la fijación de la encía a la superficie limpia y lisa de la raíz del diente y dificulta la nueva acumulación de placa.

Estos procedimientos representan un paso fundamental en el proceso de restauración de la salud bucal. Sin embargo, el proceso no termina después de estas sesiones, sino que continúa con las sesiones de control y reevaluación. Finalmente se llega al mantenimiento higiénico óptimo a través de visitas periódicas en las que se realiza la limpieza profesional.